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Tips para favorecer el descanso de los niños y adolescentes

23 sep 2022
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Descansar bien es fundamental para rendir al máximo al día siguiente, algo que aplica no solo a los adultos sino, por supuesto, a los niños y adolescentes. En el caso de estos últimos, de hecho, es incluso más importante, dado que están en pleno crecimiento y es un requisito para que su desarrollo se complete con éxito. En el artículo de hoy te hablamos de la importancia del sueño en la infancia y adolescencia y, además, te ofrecemos algunas pautas para favorecer un óptimo descanso.

¿Cuántas horas necesitan dormir los niños y adolescentes? Esta es, quizás, una de las dudas más comunes de todos los padres. La respuesta es sencilla: irá en función de su etapa de crecimiento. Por ejemplo, los bebés no tienen las mismas necesidades que un adolescente cercano a cumplir la mayoría de edad o que un niño de 7 u 8 años.

Los niños de 1 y 2 años necesitan dormir entre 11 y 14 horas (incluyendo el tiempo de siesta), mientras que conforme van creciendo esta necesidad va reduciéndose. Así, los peques en edad preescolar (hasta 5 años) precisan dormir de 10 a 13 horas, mientras que los adolescentes de 13 a 17 años, con 8 o 9 horas podría ser suficiente.

 5 medidas para facilitar el sueño de los peques

Enseñar a los niños (sobre todo a los más pequeños) la importancia del sueño puede llegar a ser frustrante. ¡Ellos nunca quieren irse a la cama! No obstante, descansar bien es importantísimo para mantenerse saludable. ¿Cuáles son las consecuencias de privarse del sueño? Quienes no descansan como deberían estarán más irritables a la mañana siguiente, pero además tendrán problemas de concentración en el cole o dolor de cabeza, por no hablar de otros riesgos asociados como la propensión a sufrir obesidad, hipertensión o depresión.

He aquí algunas medidas fáciles de implementar para favorecer el sueño de los niños y adolescentes.

1. Elige una cama cómoda

Para facilitar el descanso nocturno de los peques de la casa es importantísimo que la cama sea cómoda y se adapte a sus necesidades. De este modo, asociarán la idea de irse a dormir con el bienestar. En este contexto, ¿has considerado nuestras camas articuladas? Estas admiten varias posiciones para cada situación (lectura, descanso, dormir…).

2. Mantén un ambiente neutro

A la hora de ir a la cama, es importante que el entorno esté libre de estímulos que pudieran distraer al niño o adolescente del objetivo, que es acostarse. Entonces, la idea es que el ambiente sea lo más neutro posible.

3. Examina que la luz sea escasa y la temperatura, agradable

Para facilitar el sueño nocturno, lo ideal es una estancia de baja intensidad lumínica. Sin embargo, para los niños que pueden tener miedo a la oscuridad, esta cama eléctrica es una excelente solución, dado que incorpora una luz inferior que se mantiene encendida toda la noche. En cuanto a la temperatura, asegúrate de que es la óptima para no pasar ni frío ni calor.

4. Evita el consumo de bebidas estimulantes

Unas horas antes de ir a dormir, es recomendable dejar de ingerir bebidas estimulantes como podrían ser la Coca-Cola y también evitar alimentos de similar efecto como el chocolate. De este modo, las ganas de ir a la cama no se verán interrumpidas.

5. Lee un cuento

No importa que el niño todavía sea muy pequeño para entenderlo, pero es interesante acostumbrarlo ya desde sus primeros meses de vida a la lectura de un cuento para que poco a poco vaya cayendo en los brazos de Morfeo.

La importancia de los hábitos para dormir bien

Lo anterior se relaciona con la preparación del ambiente y entorno para ir a dormir. No obstante, para descansar bien es fundamental adoptar ciertos hábitos diarios. Entre las rutinas encontramos, por ejemplo, la importancia de realizar actividades físicas durante el día. Tras el ajetreo diurno, los niños y adolescentes cogerán por la noche la cama con más ganas.

Puede ayudar también mantener los aparatos electrónicos fuera de la habitación durante la noche, de manera que no caigan en la tentación de consultar sus redes sociales. En la medida de lo posible, los expertos recomiendan que su habitación no sea también cuarto de juegos, de manera que asocien su dormitorio en exclusiva con ir a dormir.

Es útil establecer una hora para acostarse y tratar de ceñirse a ella. Durante los fines de semana, sobre todo en el caso de los más peques de la casa, esta hora debería ser similar o, como mucho, permitirles ir a la cama una hora más tarde. Por último, cuida que sus siestas no se extiendan demasiado, pues ya sabes lo que puede significar: ¡que no tengan sueño por la noche!

Desde FlexiSpot te invitamos a consultar nuestras soluciones para un óptimo descanso, idóneas para toda la familia.