Los 5 tipos de procrastinadores: ¿quién eres tú?

Junio 14, 2022

Hemos hablado en anteriores ocasiones de la procrastinación. A estas alturas, seguro que ya conoces bien el significado de este concepto enrevesado. Es más, probablemente te has sorprendido a ti mismo ensimismado en otras tareas diferentes a tus obligaciones durante la jornada laboral. Y es que especialmente si teletrabajas, la procrastinación está a la orden del día. No en vano, te encuentras solo, frente a tu ordenador y rodeado de un buen número de tentaciones y distracciones. ¡Sabemos lo complicado que puede llegar a ser! En esta ocasión, te hablamos de los 5 tipos de procrastinadores. ¿Con cuál te sientes identificado?

1. El perfeccionista

¿Qué es una persona perfeccionista? Es aquella que presta excesiva atención a los detalles, incluso a los que son menores. Entonces, puede quedarse atascado en este tipo de elementos en lugar de abordar directamente lo importante. Alguien demasiado perfeccionista, entonces, puede perder su tiempo en pormenores que en realidad en poco o en nada ayudan a conseguir el objetivo final. ¿Cómo combatir esta situación? Asignando un tiempo a cada tarea, de manera que no dedique mucho a aquellas labores de carácter superfluo.

2. El soñador

Los soñadores son personas extremadamente creativas, de espíritu artístico. Poseen grandes cualidades, pero quizás presentan el inconveniente de que muchas veces no son capaces de completar una tarea con éxito. Como se dejan llevar por su imaginación (y esta no conoce límites), se olvidan de las tareas que sí son relevantes. La buena noticia es que este tipo de procrastinación puede combatirse. ¿Cómo? Estableciendo metas pequeñas pero fácilmente alcanzables. Así, pasito a pasito, estas personas irán recuperando su productividad al darse cuenta de que están consiguiendo las metas.

3. El miedoso

El miedoso es una persona que siempre tiene un ‘no’ por delante. Es el propio miedo el que le impide asumir nuevas tareas y, por tanto, responsabilidades. Desde su punto de vista, es preferible ir posponiendo el trabajo a equivocarse. Entonces, terminan postergando sus tareas porque, en su opinión, es mejor no hacer nada que cometer errores. Por este motivo, prefieren encargarse de tareas livianas y dejan para el final lo esencial. Para este tipo de procrastinadores, el mejor consejo es que empiecen la jornada laboral con el mayor reto del día. Tras superar este desafío, podrán pasar a la siguiente tarea que, por supuesto, será de menor importancia.

4. El arriesgado

El arriesgado es una clase de procrastinador que prefiere trabajar bajo presión. Desde su perspectiva, esta es la única forma en la que las cosas salen bien. Por esta razón, deja todo para el último momento y, cuando ya no tiene más remedio, se pone a ello. Podríamos decir que es alguien que casi vive al límite, al borde del deadline, por lo que está siempre rozando el riesgo de que no llegue a tiempo. Sin embargo, lo que no está teniendo en cuenta es que las cosas salen bien cuando el tiempo se administra de forma adecuada, no cuando se trabaja contrarreloj. A este tipo de procrastinadores les puede venir bien abordar sus tareas echando mano de la técnica Pomodoro.

5. El ocupado

Por último, queremos hablarte del procrastinador ocupado o, lo que es lo mismo, de aquel que no sabe priorizar las tareas esenciales. Como no sabe decidir entre cuáles corren más prisa y cuáles menos, entonces, pospone las obligaciones porque es incapaz de tomar una decisión. ¿Cómo saber cuáles son las tareas importantes? Son aquellas que aportan valor, sea a medio o largo plazo. Teniendo esta idea en mente, es posible que sea más sencillo ordenar las obligaciones de cada día.

En definitiva, sea cual sea la tipología de procrastinador que tengamos delante, hay un común denominador. Absolutamente todos apartan la responsabilidad por un momento para enfocarse en otras cosas que les retrasan del logro de los objetivos. Lo que varía es el porqué de ese atraso en el trabajo. Puede ser por miedo, inseguridad y un largo etcétera. Lo que está claro es que lo único que puede hacerse en estos casos es modificar la mentalidad y tratar de concentrarse en el trabajo. Al final del día, por la satisfacción que sentirás, ese esfuerzo habrá merecido la pena.

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